miércoles, 17 de octubre de 2012

"EL ARTISTA Y LA MODELO" o cómo esculpir una película.

Jean Rochefort y Aida Folch.

EL ARTISTA Y LA MODELO: Dirección: Fernando Trueba. Guión: Fernando Trueba y Jean Claude Carrière. Fotografía: Daniel Villar. Montaje: Marta Velasco. Intérpretes: Jean Rochefort, Aida Folch, Claudia Cardinale, Chus Lampreave, Götz Otto, Christian Sinniger, Mateo Deluz.

Corre el año 1943, un respetado escultor vive con su esposa en un pueblo del Sur de Francia, cerca de la frontera española. Aunque nos encontramos en mitad de la Segunda Guerra Mundial y en un país ocupado por soldados alemanes, el escultor tiene una preocupación más importante: hace demasiado tiempo que la inspiración no llama a su puerta. Convencido por su mujer, acepta como modelo a una enigmática joven española que ha escapado de un campo de refugiados.
 Esta última película de Fernando Trueba no es una de sus habituales comedias corales como "Belle Èpoque" o "La niña de sus ojos", tampoco es un nuevo tributo a los artistas de jazz latino. En esta ocasión, Trueba nos ofrece su cara más intimista, dándonos una buena muestra de cine aparentemente comedido y de cuidadísimo estilo formal. La película explora en el proceso de creación de una obra artística, la búsqueda de una idea que sirva para transmitir lo máximo desde un punto de partida sencillo. De este modo, Trueba compone su película de forma paralela al trabajo de su protagonista con la ansiada escultura. Además, todo este propósito se entrelaza perfectamente con el resto de los personajes y su contexto histórico. El reparto cumple perfectamente su cometido: desde las entrañables secundarias (Cardinale y Lampreave), el siempre genial Jean Rochefort y la confirmación del talento de Aida Folch, una joven actriz que ha encontrado en esta película su primer gran personaje.

Claudia Cardinale y Chus Lampreave

 "El artista y la modelo" es un film que contiene momentos e imágenes de gran belleza, en el que todo está perfectamente calculado y medido. Ni siquiera cuando su argumento entra en senderos arriesgados la película chirría. Eso sí, su ritmo pausado y el hecho de que gran parte de su contenido se esconda en una mirada o en un silencio, provocará que un sector del público no quiera entrar en el tipo de cine que Trueba nos plantea. No fue mi caso, yo quedé bastante seducido por la película y la única pega que le encontré es que quizás esa pretendida mesura hiciera que me quedara con ganas de algo más.

Aida Folch se marchó a vivir a Francia para aprender el idioma y conseguir el papel.

CALIFICACIÓN: 7-8


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